MIGUEL
BALLESTER, navegante catalán, natural de Tarragona, nació alrededor del año
1436 y murió habiendo cumplido los ochenta en Santo Domingo, probablemente
durante la segunda década del siglo XVI. Fue compañero y amigo de juventud del gran
marinero Joan Colom, conocido después como "Cristofor
Colombo de Terra Rubra- o Terra Ruja en sardo-, actualmente denominado "Il Porticciolo”. De este lugar, situado en
la parte noroccidental de la Isla de Cerdeña, cerca
del Estrecho de Bonifacio, en un territorio que entonces pertenecía a la Corona
de Aragón -Principado de Cataluña-, se consideraban oriundos los Colombo. Colom
o Colombo, cuando llega a Castilla
(1484) procedente de Portugal, se hace llamar por el nombre que hoy conocemos: Cristóbal Colón.
Miguel Ballester
participó en el segundo viaje al Nuevo Mundo en septiembre de 1493. Fue alcalde
de la fortificación de Concepción de la Vega y, poco después, también de Bonao, cuando se inició allí la búsqueda del oro en la isla
denominada "La Hispaniola" -actual
República Dominicana junto con Haití-. Ballester
consiguió en
noviembre de 1498 una concordia entre Colón y Roldán, cabecilla del movimiento sedicioso anticolombino. En el mes de octubre de 1500 fue enviado por
Colón a la corte con un memorial
sobre la situación y el estado de la isla; este memorial, junto con el que a su
vez envió Roldán, determinó la marcha hacia aquellas tierras del juez
Bobadilla, quien encarceló a Colón y
lo retornó a la Península. Miguel Ballester acompañó
también al Almirante en aquella vejatoria travesía. Años después, Colón nombraría a Ballester
tutor de su hijo Diego, segundo virrey de las Indias y su albecea
testamentario. El marinero y mercader tarraconense fue el intrductor
de la caña de azúcar en el Caribe y el primer productor en su propio
molino, trapiche de Concepción de la Vega.